UNIVERSIDAD DE CHILE CULMINÓ CON ÉXITO SU PRIMERA MISIÓN ESPACIAL

Luego de estar más de un año en el espacio, el SUCHAIi de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la U. de Chile, ha sido de los pocos nanosatélites en permanecer más de un año operativo en el primer intento. El equipo de científicos utiliza ahora los resultados de esta primera misión en los nuevos satélites del Programa Espacial de la Universidad de Chile.

Tras 457 días de operación, el nanosatélite SUCHAI 1, el primero construido en el país y desarrollado por estudiantes y académicos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la U. de Chile, concluyó su misión, y demostró la factibilidad de realizar ciencia espacial a bajo costo y permitiendo utilizar los resultados de sus experimentos en el desarrollo de los nuevos nanosatélites SUCHAI II y III.

El aparato de 1.000 cm3 (o 10cm x 10cm x 10cm) envió datos desde la órbita terrestre entre junio de 2017 y octubre de 2018, y si bien hoy sigue orbitando el planeta, los investigadores del Laboratorio de Exploración Espacial y Planetaria (LEEP) de la FCFM, ya recopilaron datos suficientes para analizar esta primera experiencia.

SUCHAI 1 se convirtió en uno de los pocos nanosatélites en permanecer más de un año en el espacio, una hazaña que menos del 5% de estos instrumentos ha logrado. En ese periodo recorrió cerca de 338.791.514 kilómetros y dio 7.838 vueltas alrededor de la Tierra.

Entre sus logros está el haber demostrado que con un nanosatélite es posible obtener datos similares a los que se obtienen con satélites de mayor envergadura y sofisticación que estudian la “Anomalía del Atlántico Sur”.

En esta región del planeta el campo magnético de la Tierra es más débil y, por lo tanto, el flujo de partículas de alta energía enviadas desde el Sol alcanza alturas u órbitas más bajas, lo que puede afectar el funcionamiento de satélites en esa zona.

La anomalía cubre un área muy vasta de Sudamérica y el Atlántico, llegando a extenderse hasta la costa de Sudáfrica. El máximo actual está en los alrededores de Uruguay y Argentina.

“La mayoría de los satélites de física espacial utiliza la anomalía para probar que sus sensores operan correctamente. Nuestro sensor detectó la anomalía, lo que indica que nuestra tecnología es funcional y podemos reutilizarla, con mejoras, en las futuras misiones para monitorearla bajo un concepto multipunto”, dice el académico.

Agregó que monitorear la anomalía es importante porque los cinturones de radiación (capas de partículas atrapadas en nuestro campo magnético) cambian su forma y geometría dependiendo de la dinámica del campo magnético y la actividad del Sol. El lugar donde se ubica el máximo de detección de partículas ha ido cambiando y en 50 años se proyecta que llegará a Chile, estima.

Fuente elmostrador.cl

 

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